
No hubo compasión. Mesut Özil se fue de compras con un amigo por la Milla de Oro de Madrid y los agentes de movilidad del Barrio de Salamanca no tuvieron compasión: no puso el ticket de la ORA y se marchó con su correspondiente multa de camino a casa.
Özil aparcó frente a la tienda de Escada Sport en la calle de Ortega y Gasset su flamante Ferrari 458 Italia, un coche no demasiado indicado para pasear de incógnito por el centro de Madrid. El coche, valorado en más de 230.000€, no es el Lamborghini Avantador de Cristiano Ronaldo, que cuesta en el mercado casi un 50 por ciento más, pero tampoco pasa inadvertido.
Al menos, no lo suficiente para que un empleado municipal se acercara hasta el vehículo, se cerciorara de que no había puesto el ticket de la ORA y le cascara una multa por obviar las reglas de estacionamiento que imperan en el centro de Madrid.
